Home

  100 años

de Pedagogía Waldorf en el mundo

1919 -2019



HORARIO DE CLASES

Kindergarten de 8:00 a 12:30 hrs.

Ed. Básica de 8:00 a 13:30 hrs. (los cursos 6to., 7mo. y 8vo.  tienen clases, algunos días, hasta las 16:00hrs.)

Ed. Media de 8:00 a 16:00 hrs.



Nuestra dirección es Av. Quebrada de Macul N° 7124, 

altura 14.000 de Av. Tobalaba, en la comuna de Peñalolén.

Nuestro teléfono es 22 284 1281

Colegio Giordano Bruno, un colegio Waldorf

Captar la atmósfera que vive un grupo humano en un espacio de tiempo del cual no fuiste parte, es difícil. Transmitirlo de manera escrita o hablada sigue siendo complejo. Pero, guardando las diferencias, quizás podemos llegar a vislumbrar algo de ello cuando observamos alguna iniciativa personal o grupal en la que pusimos nuestra alma y que hoy podemos mirar desde la distancia que nos da el tiempo, sentir alegría por lo logrado; mirarlo con amor. También es difícil dimensionar la fuerza que requiere la iniciativa de formar un colegio Waldorf.

Aun así, podemos intentar visualizarlo si buscamos percibir con mayor claridad al grupo humano que allí se reunió, la honestidad con la que se planteó y -sobre todo- la confianza con la que se entregaron a esta tarea. Reconstruir la historia de nuestro colegio y llegar a sus inicios a través de las narraciones de algunas personas que formaron parte del impulso original, fue uno de los propósitos para este boletín de Micael. María Luisa Ruiz, quien fue la primera maestra Waldorf de ciclo básico, y Sonia Mordojovich, apoderada del colegio desde sus inicios y luego maestra, compartieron sus experiencias y lograron transmitirnos algunos rasgos de la atmósfera que se vivía en los primeros años.

Un gesto arraigado en una certeza

 Y la historia contada a través de dos de sus protagonistas comienza así: “La voluntad de muchas personas fue convocada en torno a la idea de inaugurar una nueva pedagogía en Chile”, nos cuenta Sonia Mordojovich, con quien tuvimos la alegría de pasar toda una tarde. Escucharla hablar de aquellos años y de cómo todo iba surgiendo desde las ideas entregadas por Claudio Rauch a través de conferencias, seminarios y conversaciones, fue entrar por completo en un relato fecundo de los actos que acompañaron los primeros años del colegio Giordano Bruno. El encuentro con la antroposofía para María Luisa llega de la mano de Sonia, su amiga de infancia.

Ellas, quienes de pequeñas dibujaban juntas en una pizarra, se reencuentran ya adultas y comparten su interés por la iniciativa de la pedagogía Waldorf. Luego de matricular a sus hijos en el colegio que pronto se abriría, deciden incorporarse al ciclo de conferencias que Claudio Rauch daba en esos momentos. Al año siguiente ambas ingresan al Seminario Antroposófico Pedagógico. Todos -o al menos la mayoría- hemos experimentado ese minuto en el que buscamos incansablemente el colegio o el kínder anhelado para acompañar la educación de nuestros hijos. Visitamos distintas instituciones esperando encontrar el indicado y nos encontramos con “colegios gigantes, que tienen tremendas infraestructuras, pero de una absoluta soledad”.

Por ese mismo lugar transitó Sonia. En esos años ella conoció a Dorotea Hidberg. Es ella quien le cuenta sobre el Seminario de Pedagogía Waldorf al que está asistiendo y al cual la invita; pero no es hasta que le habla de cómo esta pedagogía se imparte, respetando los cambios de consciencia por los que transita el niño a lo largo del período escolar, que ella se interesa en el impulso y resuelve que el colegio que se va a abrir es el lugar donde quiere matricular a su hijo, que en ese entonces tenía 5 años.

Sonia: ¿Cómo matriculo a mi hijo? 

Dorotea: No tenemos cómo hacerlo. No tenemos casa, no tenemos oficinas ni papeles, pero en Suiza, de donde vengo, nos damos la mano a modo de acuerdo. 

Sonia: ¿Entonces, nos damos la mano? 

Sin todavía comprender todo el significado de ese gesto se selló un acuerdo y su hijo sería el primer alumno matriculado en el colegio que iniciaría sus clases en 1979.

El corazón de la comunidad

En Octubre de 1978, los futuros apoderados del colegio son invitados a participar de una reunión-conferencia en torno a este nuevo impulso pedagógico. Se reúnen en el Colegio Miguel Arcángel, donde Claudio Rauch, que había fundado dicho colegio, y que llevaba más de diez años trabajando la antroposofía con un grupo creciente de personas, les habla de la concepción del hombre ternario, de los septenios en la vida del hombre, de los cambios de consciencia que se producen en cada septenio y de cómo el carácter de la enseñanza debe ir transformándose en cada uno de estos septenios. Así, a través de estos encuentros, se compartió la concepción del hombre y del Universo que entrega la Antroposofía desarrollada por Rudolf Steiner, desde la cual surgen los fundamentos de la pedagogía Waldorf.

La forma en que Claudio habló de estas ideas, inspiró de tal modo los corazones de los participantes, que todos los padres que asistieron al encuentro tuvieron la certeza de haber encontrado la educación que buscaban para sus hijos y confiaron en que el colegio anunciado abriría sus puertas al año siguiente, comprometiendo la participación de sus hijos como los primeros alumnos. En esos años no había en Chile ningún precedente o cono - cimiento previo de lo que era la pedagogía Waldorf; pero la comprensión que se les abrió a estos apoderados de los procesos del alma infantil les brindó el coraje para asumir el compromiso. ¡Y sin duda que se necesitaba coraje para acompañar el nuevo impulso! Durante ese año, Claudio Rauch desarrolla un ciclo de conferencias denominado: “

El Hombre y la Evolución a la Luz de la Antro - posofía”, que tuvo continuidad en el año 1979 en el ciclo “El Cristo como Centro de la Evolución Humana”.

Es desde estos contenidos-que de hecho son el centro de la Antroposofía y de todo su despliegue en la tierra- y los de múltiples conferencias ofrecidas sobre pedagogía Waldorf, que este grupo humano, y muchas personas que fueron llegando, inician un camino que hace posible la apertura del colegio. En los seminarios que siguieron de ahí en adelante, se fue entregando una profundización de la antroposofía y de la pedagogía Waldorf desarrollada por Rudolf Steiner que, junto con ir avanzando, buscaba permear y dar vida a la práctica pedagógica diaria del Colegio, así como a la enseñanza de cada una de las asignaturas, como son la escritura, las matemáticas, la historia, la zoología, la botánica, etc. Quienes se preparaban para realizar la tarea pedagógica debían desarrollar capacidades y virtudes no fáciles de alcanzar, pero que son las que permiten la abnegada entrega que se requiere para la labor pedagógica.

Ya para el año 1979 se desarrollan dos seminarios: el Seminario intensivo, en el que durante la mañana se estudiaban las obras básicas de Rudolf Steiner, y en las tardes los temas pedagógicos; y el Seminario de la noche, donde participaban quienes no podían dejar de desarrollar su actividad profesional. Igualmente significativas para la tarea emprendida fueron las conferencias sobre el “Organismo Social Ternario”, entregadas por Claudio Rauch en esos primeros años, donde se desplegaron en profundidad los altos ideales de la libertad, igualdad y fraternidad y cómo deben convivir armónicamente en lo social.

Estos tres ideales debían (y deben) ser el sostén espiritual de esta naciente comunidad; desde los cuales todo actuar, todo acuerdo o despliegue humano debe nacer. Durante 1979, Claudio Rauch trabaja intensamente en los estatutos de la que sería la Corporación Rudolf Steiner, logrando plasmar en ellos las ideas del organismo ternario social. Estos estatutos en lo futuro cobijarán a ambos colegios, el Miguel Arcángel y el Giordano Bruno, así como también los seminarios y conferencias. Ese mismo año se funda la Rama Santiago de la Sociedad Antroposófica en Chile. En marzo de 1979 el colegio ya tenía sus alumnos matriculados, pero no contaba con una casa donde recibirlos.

Recién en el mes de abril se pudo encontrar una linda casa de dos pisos (que aún existe) en calle Carlos Aguirre Luco, en Ñuñoa, la cual se arrendó y acondicionó para el kinder.

Para ese entonces se contaba con dos grupos de 15 niños cada uno para el kínder, uno en la mañana y el otro en la tarde, y ambos estarían en un comienzo a cargo de Dorotea Hidberg. A mitad de año se le pide a Mónica Waldmann -quien desde hacía casi doce años trabajaba en el Colegio Miguel Arcángel- que se hiciera cargo del grupo de los niños de la tarde. Desde entonces Mónica ha sido maestra del kínder del colegio casi sin interrupción hasta el día de hoy. Para ese entonces, el Colegio Miguel Arcángel, fundado en 1967, llevaba más de once años atendiendo a niños con necesidades especiales. Es así como, a 100 años de iniciado el reinado del Arcángel Micael en nuestra época cultural (1879), se pudo dar acogida en Chile al impulso espiritual de la Pedagogía Waldorf a través de la fundación del Colegio Giordano Bruno, primer colegio Waldorf en Chile.

En 1980 hubo que buscar una nueva casa donde poder cobijar, además del kínder, a los cursos de básica que se iniciarían. Se arrendó una casa más grande y con más terreno en la calle Simón González de La Reina. Allí comienza la básica con una clase primera con trece alumnos, quienes tienen por maestra a María Luisa Ruiz, y un segundo curso integrado por un pequeño grupo de niños, a cargo de Consuelo Anguita. En 1981 se incorpora Clara Rodríguez como maestra de la clase primera. A estas alturas, la casa ya ha empezado a quedar muy estrecha para contener a todos los niños, y se hace necesario arrendar una segunda casa en las cercanías del colegio donde instalar el kínder. Es así como en marzo de 1981 el kínder se traslada a una casa en calle Parsifal. En 1982, todo el colegio se reúne nuevamente en la “maravillosa” casa de Colón.

De estilo inglés, con grandes jardines y amplios espacios, la casa de Colón era el lugar ideal para acoger a todos los niños, maestros y colaboradores del colegio. Hasta ese entonces era propiedad de una empresa constructora que la utilizaba como bodega de maquinaria, por lo que se realizó un intenso trabajo en la refacción del cual todos participaron como comunidad del colegio. Durante estos primeros años, la colaboración a través de donaciones fue crucial. Surgían, de parte de los apoderados y amigos del colegio, muchos actos que reflejaban agradecimiento y sentido de responsabilidad por la tarea emprendida.

La atmósfera que inundaba toda la actividad, y que se compartía entre todos quienes eran parte de esta comunidad era de colaboración, ello permitía encontrar solución a muchas de las necesidades de los primeros años, como financiamiento de las becas, donaciones de dinero o de mobiliario y de materiales de trabajo, e incluso instrumentos musicales como obsequio por parte de un colegio Waldorf de Alemania.

Quebrada de Macul

 En 1988, se comunica al colegio que la hermosa casa de Colón, refaccionada con tanto esmero y cariño, está a la venta por un monto que era difícil de asumir. Tras buscar, se arrienda transi - toriamente una casa dramáticamente más estrecha que la de Colón, en la calle Brown Norte. Para entonces, el colegio estaba integrado por 189 alumnos del ciclo básico y 78 de kínder, por lo que la casa de Brown Norte se hace muy pequeña y las clases deben desarrollarse en jornadas dobles: de mañana y de tarde.

Los colaboradores se vuelcan a buscar una nueva sede y así logran encontrar dos terrenos en Quebrada de Macul: las míticas parcela 5 y parcela 7; (la parcela 7 es donde está ubicado actualmente el colegio, y la 5 la que está unos 100 metros hacia la cordillera por la vereda al frente del colegio, también en Quebrada de Macul). La parcela 5 era un terreno que confería una atmósfera particular. Había estado habitada por abejas, pues las cultivaban. Y el intenso trabajo de las abejas en la colmena, organizado desde las fuerzas solares, trae consigo las virtudes de la generosidad y la colaboración propias de las fuerzas de la vida.

Así, resultaba ser el lugar ideal para constituirse en la futura sede del colegio. Nos relataron cómo “Claudio Rauch se reúne con el dueño de los terrenos, Luis Doggenweiler, en el living de su casa, y desde la confianza de que todo va a salir bien, le ofrece por la propiedad todo lo que tienen, literalmente todo. Este monto no alcanzaba a cubrir el precio de venta, pero Doggenweiler, hombre de buen corazón, comprende que el impulso es bueno, y acoge la propuesta acordando de buen agrado que el saldo se pague en cuotas mensuales, sin interés, y por un monto al alcance del colegio”. Es muy lamentable que la propuesta de levantar el colegio en esa parcela, partiendo de “cero”, desde lo “enteramente nuevo”, nunca haya llegado a realizarse.

En el terreno de la parcela 5, no existían construcciones y el colegio necesitaba un lugar con infraestructura en pie donde realizar las clases. Por ello, se arrienda una hectárea de la parcela 7, que contaba con edificaciones antes utilizadas como casa de retiro de los monjes franceses y que podían ser reacondicionadas. Un grupo de padres del colegio, en comunidad, compra la segunda hectárea de la parcela 7(donde actualmente está el huerto), la que más tarde se intercambiaría por una de las hectáreas de la parcela 5, quedando las instalaciones del colegio definitivamente en las dos hectáreas de la parcela 7.

Muchos son los maestros, alumnos, colaboradores, padres y apoderados que han integrado a través de estos años la comunidad del colegio. Las primeras generaciones de egresados son ya adultos que despliegan su quehacer en el mundo. A 38 años de su nacimiento, en nombre de todos los que de una u otra forma hemos vivido los frutos de esta iniciativa, agradecemos a cada uno de quienes han contribuido con su amor, arrojo, entrega y trabajo a que nuestro colegio pueda Ser, en forma muy especial a Claudio Rauch, quien ha sido mucho más que su fundador pues desde que impulsó la fundación del colegio no ha dejado de brindar, a través de seminarios y conferencias públicas, toda la ayuda espiritual posible para que los impulsos antroposóficos puedan ser llevados a las más altas metas.

Artículo escrito por:

Lorena Vasquez y María José Vasquez

(Apoderadas del Colegio, miembros del comité Editorial)

@GiordanoWaldorf

Actorazos los jóvenes de la clase 10ma.!!!!!!! Representando “La Reina de las Nieves” un cuento de Hans Christian A… https://t.co/QnszjJe5aa